11 Sep 2018

Reuniones ¿son necesarias?

Algunos puntos clave para que las reuniones sean un instrumento útil de trabajo colectivo en nuestras empresas.

Comenzamos septiembre, tras unas merecidas y disfrutadas vacaciones, y nos enfrentamos al último cuatrimestre del año, en el que se suelen amontonar muchas tareas y asuntos pendientes que no hemos acometido antes, unido al trabajo ya habitual en estas fechas, en las que parece que no hay un mañana y que el 31 de diciembre se va a acabar el mundo.

Y por si fuera poco, nuestros jefes insisten en mantener reuniones, una detrás de otra, en las que, a priori, parece que se cuenta lo mismo, que no va con nosotros y que no nos llevan a ninguna parte. Y de ahí la pregunta, ¿realmente son necesarias las reuniones?

Pues bien, desde mi punto de vista, las reuniones son necesarias, siempre que tengan una razón de ser, un objetivo concreto y tengan la duración justa y necesaria. ¿Y como conseguimos esto?

Desde mi modesta opinión, tras unos cuantos años de reuniones en mi experiencia profesional, de lecturas y visionado de videos de expertos que hablan sobre el tema, me he permitido resumir los que creo puntos clave, para que las reuniones no solo no resulten pesadas e innecesarias, sino que sean un instrumento útil de trabajo colectivo en nuestras empresas.

Antes de la reunión:

 

  •  Convocar a los asistentes con suficiente antelación, para que se puedan planificar en su trabajo diario y puedan preparar la reunión. Así mismo los asistentes deberán aceptar o declinar la convocatoria para que el organizados pueda organizarla correctamente o cambiarla de fecha en caso de ser necesaria.

  •  Indicar el objetivo y la agenda de la reunión en la convocatoria. Si las personas no saben a qué van ni qué puntos se van a tratar, la reunión tiene muchas posibilidades de no servir para nada.

  •  Asegurarse de que tenemos un lugar adecuado para la reunión (sala) y unos medios audiovisuales en correcto funcionamiento en caso de necesitarlos. Si convocamos a personas que se van a conectar en remoto, asegurarnos de que tienen toda la información y conocen el medio que se va a usar.

  •  Intentar situar la reunión en un horario adecuado, siempre dentro del horario laboral e intentando no hacerlo en horas de máxima productividad de los asistentes. Intentar evitar horas próximas a las comidas o cercanas al final de la jornada laboral.

Durante la reunión:

 

  •  Ser puntuales, si todos los asisten están en el lugar de la reunión a la hora prevista, es más fácil cumplir con la agenda y terminar a la hora fijada (esto último es especialmente importante si la reunión se mantiene a última hora de la jornada laboral).

  •  Ceñirse a la agenda marcada. Como comentaba antes, las reuniones deben tener un objetivo y si nos centramos en el mismo y en la agenda programada, la reunión será productiva y los asistentes no tendrán la sensación de haber perdido el tiempo. En este punto es importante señalar que, si durante la reunión surgen temas que no tienen que ver con el objetivo o que no atañen a todos los asistentes, es mejor fijar otra reunión para tratarlos y centrarse en el tema principal.

  •  Desconectar o silenciar los móviles, y no estar permanentemente consultando el móvil a ver si tenemos alguna llamada o mensaje. Dará la sensación de que la reunión no nos interesa y que estamos deseando que termine.

  •  Que no sea un monólogo. Aunque normalmente sea el organizador el que lleve el peso de la reunión, es importante que el resto de participantes tenga tiempo para expresar su opinión y punto de vista (aunque sea al final, en un turno de dudas, preguntas o sugerencias).
    Las reuniones son más productivas y enriquecedoras si habla más de una persona.

 

Tras la reunión:

  •  Preparar y enviar un acta de la reunión a los participantes, agradeciendo su tiempo y participación, con el resumen de lo tratado en la reunión y con los compromisos adquiridos y las personas responsables de realizarlo.

  •  En el caso de que no se haya marcado una nueva reunión de seguimiento, poner medios para hacerlo y asegurarnos de que los compromisos adquiridos se realizan en tiempo y forma.

Estos son según mi punto de vista, los puntos clave para mantener reuniones eficaces y que no suframos la tan temida reunionitis. Estoy seguro de que muchos de vosotros tenéis otras claves en mente, por lo que os animo a exponerlas, ya sea como comentario a este post o a través de otros medios, pero por favor, ponerlo en común y entre todos conseguiremos mantener las reuniones justas y necesarias, pero sobre todo productivas y eficientes.

 

 

Oscar González Hernández

Oscar González Hernández
Consultor Grandes Cuentas AVANZA FORMACIÓN

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26 Jul 2018

Viaje hacia el optimismo

¿Te unes a la Liga de Optimistas pragmáticos?

Un lugar de encuentro donde personas que quieren hacer un mundo mejor, se reúnen, generan ideas, reciben inspiración y energía.

Te propongo que realices un viaje con un compañero muy especial, Mark Stevenson. Es un acompañante singular, puedes confiar en él; entrevistó durante varios años a contumaces optimistas, halló su pócima mágica, El Optimismo Pragmático y quiere compartirla contigo.

Permanecerá a tu lado durante una excursión en la que irás llenando la mochila de ocho provisiones imprescindibles, que el mismo descubrió, y con las que alcanzarás la cima del optimismo. Una receta para saborear las mieles del bienestar.

¿Iniciamos el ascenso?

 

  •  Escala 1ª : Sueña.

Imagina lo que quieres conseguir. Haz uso de tu espíritu creativo. Una nueva idea de negocio, una reinvención personal, una mejora dentro de un proceso, un nuevo producto… Empieza visualizando tu futuro.

 

  •  Escala 2ª:  Pasa a la acción.

Da el primer paso. Márcate un objetivo, conéctalo con tres acciones concretas y lígalo a un calendario. Piensa como un ingeniero. Céntrate en lo que funciona. Recuerda, lo grande empieza pequeño.

 

  •  Escala 3ª: Comparte.

Compartir ideas las hace crecer; da poder a las personas. Intercambia ideas y colabora con los demás. Mantente conectado, no estés sólo. Se respira mejor en equipo.

 

  •  Escala 4ª: Corrige.

No pasa nada si te equivocas. El glosario del optimista pragmático define el error como algo sustancial al camino. No lo dudes, te vas a equivocar. No dramatices. Aprende. Levántate y continua. Hay mucho que hacer.

 

  •  Escala 5ª: Positiviza.

Ten cuidado con los asesinos del espíritu. Están cerca de ti y son tóxicos. Evita el cinismo, la pereza, el sometimiento y la inercia interior. El optimismo exige tu mejor versión en positivo.

 

 

  •  Escala 6ª: Humaniza.

Comprométete con un proyecto que vaya más allá de ti mismo. Curiosamente, Mark Stevenson comprobó que todas las personas felices a las que entrevistó tenían un proyecto superior a ellas mismas.

 

  •  Escala 7ª: Sé Congruente.

Eres lo que haces y no lo que tienes intención de hacer. Somos lo que hacemos y no lo que sentimos o imaginamos. Y la mejor manera de ser lo que somos es llevarlo a la práctica. Destila tu esencia.

 

  •  Escala 8ª: Resiste.

Persevera hasta alcanzar el resultado. El logro de un objetivo lleva tiempo. En ocasiones mucho tiempo. Nunca pierdas de vista la meta. Fíjate en el proceso. Estás a un clic de conseguirlo.

 

Uahu! Ya has llegado, enhorabuena!

Estás en un lugar de encuentro donde personas que quieren hacer un mundo mejor, se reúnen, generan ideas, reciben inspiración y energía. Se denominan la Liga de Optimistas Pragmáticos.

¿Te apuntas?

 

 

Pablo Fernández Hontoria  

Director de Operaciones AVANZA FORMACIÓN

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18 Jun 2018

¿Tiene fecha de caducidad la formación presencial?

La importancia de la formación presencial y su combinación con la formación Online

En los últimos meses no dejo de escuchar, leer o incluso compartir en redes sociales, que el futuro de la formación está en los medios tecnológicos, en la formación online, en la transformación digital o incluso en la realidad virtual. Es más, hace poco he leído que hay que pasarse ya a la formación por esos medios, dejando a un lado la formación presencial.

Es cierto que la formación “tecnológica” tiene varias ventajas respecto a la presencial, como el ahorro de costes, la posibilidad de hacerla en cualquier sitio a través de dispositivos móviles y a cualquier hora…

Pero la formación presencial también tiene sus ventajas , como, por ejemplo:

  •   La posibilidad de compartir no solo la formación sino la experiencia del resto de participantes y del formador (aunque en la formación online hay herramientas para interactuar con el resto de los participantes, todavía se usa poco, o no se usa).

  •   El nivel de asistencia una vez iniciado, ya que, en la formación presencial, sobre todo si son jornadas de un día, una vez que el participante asiste, suele terminarlo, mientras que en la formación online el nivel de finalización es menor.

  •   La posibilidad de realizar actividades, dinámicas o trabajos grupales, lo que te entrena mejor para la vida real si estás realizando formación para el empleo.

  •   Y otras que seguramente tú, que estás leyendo esto, estás pensando ahora mismo.

 

Por lo tanto, y en mi humilde opinión,
la formación presencial (al menos en el ámbito de la formación corporativa o para el empleo) no sólo no tiene fecha de caducidad, sino que tiene mucha vida.
Eso sí, creo que se tiene que actualizar (metodologías, dinámicas…) y por qué no, combinarse con la formación virtual.

Metodologías como el Flipped Learning son, a mi parecer, las que tienen futuro y se deberían usar cada vez más, combinando la formación online para la adquisición de conocimientos de manera individual, la formación presencial grupal para poner en práctica esos conocimientos, y el trabajo individual con seguimiento a través de medios virtuales, para poner en práctica un plan de acción personal/laboral sobre lo aprendido.

Para ello también hay que mejorar las metodologías y medios de la formación virtual
, realizando mejores contenidos y recursos audiovisuales, así como estableciendo planes de seguimiento y dinamización por parte de las entidades formativas, para garantizar una correcta realización y utilización de los recursos por parte de los alumnos.

Y es que, independientemente de la modalidad o de la metodología usada para aprender, si no lo transferimos a nuestra vida, ya sea personal o profesional, hemos invertido un tiempo muy valioso para nada, sin hablar del coste económico.

Y tú ¿Qué tipo de formación practicas?

 

Oscar González Hernández

Oscar González Hernández
Consultor Grandes Cuentas AVANZA FORMACIÓN

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24 May 2018

Tú me enseñas, yo te enseño – Mentoring generacional

¿Qué pueden aportarse profesionales pertenecientes a generaciones diversas?

Personas que con diferentes edades, por ejemplo: – 58 años; – 43 años; 32 años; -21 años, conviven en la misma organización y además trabajan juntos en el mismo proyecto ¿Cuál sería la lógica de aprendizaje entre ellos, el de mayor edad hacia el de menor edad o a la inversa? Quién enseña a quien.

Las empresas son crisoles generacionales integrados por Baby boomers,  Generación X, – Millennials y  Centennials. Espacios de convivencia donde detrás de cada antifaz se dibuja la huella generacional.

Todos tan diferentes y todos tan necesarios. Los de mayor edad, Baby boomers (nacidos entre 1958  y 1972), valoran el compromiso, la lealtad, los retos y el respeto.  Están orientados al servicio y poseen buenas relaciones interpersonales.

En la Generación X (nacidos entre 1973 y 1983), hay tipos autoexigentes, resilientes y adaptables. Conscientes de sus responsabilidades y en permanente búsqueda de un mundo más solidario, generoso y altruista.

Cerca de ellos los Millennials o Generación Y (nacidos entre 1983 y 1993), están entrenados para responder a lo inmediato. Buscan proyectos que les apasionen, en organizaciones con un buen clima de trabajo donde puedan aprender, desarrollarse, ser reconocidos, y donde se respete su autonomía.

Por último los Centennials o generación Z (nacidos  a partir de 1994…), necesitan estar permanentemente conectados. En su propio ecosistema digital destacan por la iniciativa, movilización y emprendimiento.

 

 

¿Cuál es su nexo de unión? ¿Qué pueden hacer las organizaciones para compartir su talento? Una posible respuesta es la creación de una cultura mutualista donde individuos pertenecientes a diferentes generaciones creen un vínculo entre sí y obtengan beneficios recíprocos. Entornos sazonados por los tres ingredientes clave del aprendizaje: – curiosidad, emoción y acción.

Y en este nuevo ambiente, el mentoring es el rey  ; facilita una relación rápida de desarrollo en la cual una persona más experimentada o con mayor conocimiento ayuda a otra menos experimentada o con menor conocimiento.  Además lo hace con una gran versatilidad:

  • Mentoring directo: un profesional de mayor edad asume el papel de mentor; por ejemplo un boomers mentoriza a una millennials sobre compromiso organizativo.
  • Mentoring entre pares (peer mentoring), profesionales homónimos que son mentores de su propia experiencia y aprendices de la de otros; por ejemplo, compañeros de la Generación X se asesoran mutuamente sobre cómo gestionar un proyecto de transformación digital.
  • Mentoring inverso (reverse mentoring): una profesional más joven e inexperta mentoriza a un directivo; por ejemplo una millennials tutoriza a un boomers sobre tendencias de consumo generacional.
  • Mentoring grupal: una profesional como mentora, asesora a un grupo de tutelados. Por ejemplo una centennials asesora a su propio jefe y a otros compañeros sobre trabajo colaborativo en red.
  • Speed mentoring:  encuentros con una duración no superior a media hora en los que el mentor mentoriza al mentee contándole una experiencia de éxito. Por ejemplo,  un joven centennials explica las claves de éxito de su blog a un compañero millennials.

Imaginemos por un momento todo ese conocimiento ordenado y conectado entre sí. Profesionales que aprenden para compartir y comparten para aprender.   Dispuestos a ofrecer y a recibir conocimientos de sus propios compañeros, sin importar la edad, la posición jerárquica ni la experiencia laboral.

Simplemente, personas aprendiendo de otras personas. Lo llamamos mentoring generacional, y ya ha llegado. Y tú,  ¿qué tipo de mentoring prácticas?

Pablo Fernández Hontoria  

Director de Operaciones AVANZA FORMACIÓN

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10 Abr 2018

¿Es rentable la fidelización?

Customer Centricity: la importancia de centrarse en el cliente

Está claro que la fidelización es una de las estrategias comerciales que más se usan o, que en toda formación que se precie, te indican como una de las fases más importantes de la venta. De hecho siempre se ha dicho que es más fácil (y rentable) vender más a un cliente actual que a un cliente potencial, y eso, en la mayoría de clientes se hace con herramientas de fidelización.

Pero a su vez, la fidelización en el entorno actual, es cada día más difícil de conseguir, ya que la competencia es cada vez mayor, independientemente del producto o servicio que comercialices, y el cliente quiere cada vez más por menos dinero, siendo un gran conocedor de la gran oferta que existe y de las características de la misma.

Es más, en aquellos mercados y sectores que se dirigen a particulares (B2C), los clientes cada vez son menos fieles, ya que perciben casi todos los productos o servicios como similares y se mueven en muchas ocasiones por el precio o por la accesibilidad para conseguirlo.

Es por eso que las estrategias de fidelización deber ir cada vez más encaminadas a la diferenciación y personalización   de nuestra oferta a cada cliente o grupo de clientes. Ofrecerles productos o servicios con un valor diferencial para ellos, que pueden ser más o menos medibles, desde características técnicas o de calidad, hasta motivos emocionales o de pertenencia a un grupo determinado.

 

Necesitamos entender tus necesidades para obtener mejor experiencia de cliente y así obtener fidelización

 

Si consigues que tu cliente te perciba como alguien, que no solo satisface sus necesidades o soluciona sus problemas, sino que además le aportas valor, tu cliente te será fiel. Si además le haces sentir como único ofreciéndole productos/servicios “sólo para él” estará dispuesto a ser tu cliente durante muchos años e incluso recomendarte a otros clientes.

Y no hace falta gastarse mucho dinero en conocer a tu cliente. Afortunadamente hoy día la tecnología nos ofrece multitud de herramientas que posibilitan la segmentación y el conocimiento de nuestros clientes, y nos permite a su vez ofrecerle ofertas, promociones y productos a su medida que le harán sentir “único”.

Si además consigues mantener en el tiempo esa relación con tu cliente, ofreciéndole cada vez más valor, hasta convertirle en fan, no sólo te seguirá comprando, sino que será un embajador “gratuito” de tu marca, lo que seguramente haga que vendas más y que si continúas con la misma estrategia de fidelización, tengas más clientes fieles que permitan crecer a tu negocio.

En consecuencia y según mi opinión, la fidelización es rentable si se hace pensando siempre en cada uno de nuestros clientes y en lo que ellos esperan de nosotros.  

Y para muestra un botón (o mejor dicho una cesta de la compra) Mercadona y su modelo de Calidad Total, centrado en el cliente, o como ellos lo denominan, EL JEFE.

 

Oscar González Hernández

Oscar González Hernández
Consultor Grandes Cuentas AVANZA FORMACIÓN

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